El programa holístico de recuperación del abuso

Introducción

El abuso adopta muchas formas.

El abandono es la más insidiosa. Cuando las personas más importantes de tu vida no te ven tal y como eres, no empatizan con tus sentimientos ni reconocen tu perspectiva, tienes la inquietante sensación de estar a la deriva en el espacio exterior. Te sientes invisible, indigno, rechazado y defectuoso. Una ansiedad mortal se apodera de ti mientras luchas no solo por conectar y sentirte parte de algo, sino también por validar tu propia existencia. El abandono es una experiencia desgarradora.

El abuso emocional es cuando tus emociones se tuercen en tu contra hasta el punto de la agonía. Los abusadores emocionales manipulan tus sentimientos para ejercer un control total sobre ti. Te hacen luz de gas, te acusan constantemente de cometer errores y cuestionan cada uno de tus movimientos, dejándote con una paralizante inseguridad.

El abuso físico es el uso de la ira, las amenazas y la violencia para intimidarte, castigarte, dominarte y aplastar tu voluntad de resistir.

El abuso narcisista consiste en avergonzar activamente a alguien para que se sienta inferior. Al explotar tu vergüenza, un narcisista puede aplastar tu fuerza de voluntad y moldearte para convertirte en una fuente sumisa de suministro para su ego.

Otra forma insidiosa de abuso es la infantilización. En este caso, el abusador busca dominar todas las facetas de tu vida asumiendo el papel de juez autoritario. Al microgestionar tu vida y actuar como árbitro del bien y del mal, el abusador logra un control total sobre ti, convirtiéndote efectivamente en un niño. No solo no puedes hacer nada bien, sino que eres incapaz de hacer nada en general. Este estado de indefensión aprendida te deja vulnerable a una mayor explotación.

Aunque el abuso narcisista es el que más atención recibe, es probable que hayas experimentado todo lo anterior en algún momento, con consecuencias devastadoras. El abuso impregna cada respiración, la energía que sientes, cada decisión que tomas, incluso el destino mismo de tu vida. Te consumen una ansiedad constante y una vergüenza abrumadora. Te disociás y recurrís a la fantasía como mecanismo de defensa. El desarrollo de tu cerebro se ve afectado.

Quienes han sufrido abuso se encuentran en una situación de desventaja significativa. Siguen fragmentados y alienados de sí mismos. No tienen ni idea de quiénes son, qué quieren o qué defienden. Paralizados por las secuelas del abuso, siguen siendo vulnerables mientras tienen que ponerse al día. Al estar mal equipados y mal defendidos, llaman inmediatamente la atención de los posibles abusadores. Es un círculo vicioso que hay que romper.

Y lo romperás.

Este programa de recuperación aborda de frente la omnipresencia del abuso. Comienza con ejercicios básicos de respiración y atención plena, que te ayudan a mantenerte centrado en medio del caos interno y externo, antes de pasar a niveles más avanzados de práctica de atención plena. Una vez que hayas obtenido una visión global de ti mismo y de tu mundo, podrás liberar las emociones reprimidas, exponer las creencias que te limitan y abrazar nuevas experiencias.

Este programa te ayudará a restaurar un sentido continuo del yo. Te permitirá aclarar tus necesidades centrales, principios y valores, y luego te ayudará a desarrollar una visión más amplia de tu vida que te permita prosperar. La idea no es solo la recuperación, sino la trascendencia.

Con eso en mente, comencemos.